TAME-NURI | garnacha

A lo largo de muchos años, viví un tiempo de viajes maravillosos en la búsqueda de las texturas y los colores de la arquitectura, el diseño y el arte. Viajes en la intimidad, casi sensual, con los objetos que me daba mi vida como Arquitecto a través del tacto y la vista. Texturas y colores que eran siempre diferentes en su respuesta la luz o a la penumbra que las envolviese.

Uno de ellos me llevó hasta la puerta de una diminuta tienda de artesanía en Takayama. Allí descubrí, impactado, unos objetos pequeños, de rojos infinitos, y de una suavidad y ligereza casi etéreas en los que la luz entraba diluyéndose hacia su interior. Eran cuencos tame-nuri, la esencia del refinamiento en la artesanía de las lacas japonesas; objetos elaborados, como años más tarde supe, mediante finísimas capas de laca de una asombrosa transparencia, que adquieren profundidad con el paso del tiempo y su exposición al aire que los rodea.

Hoy, esa fascinación ha dado origen a tame-nuri, mi vino de microparcela de garnacha de tacto sedoso y colores sutiles que dialogan con las luces tenues exhibiendo un alma, también, de capas de intensa y creciente profundidad.