GREDOS ORIENTAL Y HALFETI

De las rosas negras de Halfeti  rescaté su exclusividad, delicadeza y elegancia evocada en la garnacha de Gredos y el albillo real, nuestras maravillosas uvas autóctonas. Al igual que las rosas de Halfeti, el único lugar del mundo en que se dan de forma natural, nuestras variedades son únicas, y solamente bajo el clima fresco de las laderas orientales de la Sierra de Gredos es cuando llegan a desplegar todas sus sutilezas.

Mis viñas son muy viejas, tienen más de 85 años, superando algunas los 140 según cuentan gentes del lugar, y se encuentran rodeadas de un paisaje de bosque de altura, mediterráneo, aromático y fresco, con suelos donde respetamos el desarrollo de su ecosistema asociado, cuya natural evolución da soporte vital al crecimiento de las cepas.

Las parcelas en las que nacen mis Vinos Bonitos son de las mejores del valle. Parcelas muy pequeñas, de detalle, algunas de tan solo 700 m2, en laderas de altura y orientación norte a más de 700 y 850 m de altitud, donde la viticultura es, a la vez, ecológica y laboriosísima jardinería de detalle, porque únicamente cuidando así nuestras viñas podemos hacer los vinos que quiero. Vinos sutiles y frescos que brotan de suelos ácidos de arenas graníticas, pobres y frías que son la huella del paso del tiempo y de las noches de bajas temperaturas a lo largo de millones de años sobre las laderas de la Sierra de Gredos.